¿Por qué un blog?
Porque siento la necesidad de compartir las cosas que voy aprendiendo en el camino. Creo que pueden ayudar a otros, viajeros o no, como me hubiera gustado que me ayuden a mí cuando no encontraba respuestas o cuando las respuestas que encontraba no me alcanzaban.
Soy una persona de palabras, por lo que las fotos en Instagram no me alcanzan. No me interesa mostrar una imagen que parece inalcanzable (y seguramente es falsa), sino reflexiones de las experiencias vividas. Antes de salir creía que solo valía la pena contar las cosas extraordinarias. Hoy me doy cuenta que hasta sacarse una muela puede ser un hecho de aprendizaje si estoy atenta. Son esas enseñanzas las que quiero compartir.
Escribo para las personas que quieren viajar y no se animan, que quieren cambiar y no saben cómo, que quieren respuestas y no las encuentran. O que no les son suficientes. Escribo para ayudar a otros a entender que para alcanzar sus sueños, sus deseos no necesitan mucho dinero, sino despojarse de aquello que lo retiene, que lo aferra, que no le permite avanzar. Y ayudar a entender que nada es para siempre, que en cada momento podés elegir otro rumbo, que el tiempo es liberador.
